ESCRITORIO

REFLEXIONES, VIDA DE ESCRITORA

“Because it´s beautiful”

A veces me pregunto por qué me he metido yo en todo esto, si servirán para algo las cosas que hago, es decir, para que alguien que no me conoce dedique una parte, pequeña pero parte al fin y al cabo, de su valiosa existencia a leer lo que escribo.

¿Para qué, después de haber revisado el texto como cien veces, contrato una corrección profesional? Hoy recibiré el resultado definitivo, el que (espero) pueda subir a Amazon. ¿Y una portada y maquetación nuevas? ¿Servirán de algo los banners y marcapáginas que están por llegar? Aun me entran escalofríos cuando pienso que aprovecharé estos días para elaborar un booktrailer… No lo he hecho en mi vida y me aterra el resultado pero una vocecita interior me dice que todo cuenta, y que algo ayudará. ¿Me estará engañando?

¿Para qué he creado una página de Face Book? ¡Hasta me he abierto una cuenta en Instagram! Yo, detractora de las redes sociales, ladronas sin escrúpulos de nuestro tiempo (bien preciadísimo y cada día más escaso), me veo ahora atrapada en la vorágine diaria de subir algo a este entramado tan complejo para mí. Y la idea de darme de alta en Twitter sigue pululando en mi cabeza, como su icónico pajarillo, permaneciendo estoicamente en mi lista interminable de temas pendientes; eso sí, con un interrogante detrás, pues no sé si podré mantener a esta familia numerosa de redes sociales…

Si hasta he creado un blog, ¡por Dios! ¿Cómo es posible si lo único que yo quería era escribir y publicar? Me da en la nariz que ahí se esconde la respuesta, en el “y publicar”. Porque para escribir no hace falta nada de lo anterior; que se lo digan a Cervantes, que encerrado en una celda, dio vida al andante caballero,  famoso en mundo entero. Va a ser eso lo que me falta, una celda, porque entretanto mundo digital se me diluye el tiempo para escribir como el azúcar en el café. Pero es que escribir es una cosa y publicar lo que escribes y que te lean, es otra (bien) diferente. Sobre este punto no puedo evitar que ciertos pensamientos un poco deprimentes invadan el buen rollo que tanto me cuesta mantener. Pensamientos como que en el ajetreo de la vida actual, existen más lecturas que lectores, tanto dentro como fuera de la blogesfera. Es mi opinión, pero creo que hay un exceso de oferta. ¿Cuántos libros tendríamos  que leer para que cada escritor tocara a un número aceptable de sus libros leídos? (Ya no digo comprados…). Bueno, que mi mente divaga y me estoy yendo por las ramas…

Hace unas semanas leí una entrada en el blog Simplemente MJ que me pareció simplemente genial. MJ, siento mucho no haberte escrito un comentario al respecto, pero qué te voy a contar que tú no sepas, no me da la vida… Me sentí identificada con lo que decías aunque no reflejada totalmente , pues yo todavía estoy lejos de alcanzar ese nivel de profesionalidad que tienen muchos compañeros escritores. Me refiero a posicionamiento del SEO, lista de mailing, número de seguidores,… yo acabo de empezar.

Para los que no la hayan leído, en esa entrada MJ se desahogaba contando que no podía cumplir todos los objetivos que se había marcado. He de señalar que estos eran muy ambiciosos: club de lectura, entradas de blog, NaNoWriMo, entre otras cosas. Todo esta presión estaba afectando a su motivación; seguramente el cansancio derivado de la falta de sueño no ayudaba nada, salvo para verlo todo más oscuro. Concluía la entrada reconociendo no ser una superwoman. Me hizo gracia la palabra porque justamente yo acababa de publicar un breve post con un título similar aunque relacionado con la maternidad. Y pocos días después leí un fragmento de la autora Chimamanda Ngozi, sobre lo mismo. Cuántas“no-superwomen” en tan breve espacio de tiempo.

Salvo algunos cruces en la red no conozco a MJ, pero leyendo aquel post la imagen que me dio es de persona perfeccionista y exigente consigo misma, probablemente demasiado… La cuestión es que al terminarlo me hubiese encantado tenerla a mi lado para mirarla y hacerle la pregunta que me hago yo prácticamente todos los días: ¿Por qué lo haces? Todos estos objetivos tienen un fin, pero ¿cuál es tu fin último? ¿Por qué un buen día empezaste todo esto y dejaste atrás la (más o menos) tranquila vida que tenías?

En mi caso, no sólo me lo pregunto yo. Tengo la buena o mala suerte de contar con gente a mi alrededor que me hacen estas mismas preguntas, por si a mí solita no se me hubiese ocurrido reflexionar sobre mi vida. Es lo que tienen las personas más cercanas a ti. No es extraño que quienes más te quieren no sean los que mejor te comprendan y cada vez que te da el bajón o tienes una mala semana/racha, intenten arreglarlo mostrándote el lío en el que te has metido libre y voluntariamente para que, de esa misma forma, puedas salir y regresar a tu vida anterior (la más tranquila, sin blog ni SEO, sin redes, etc). Digo todo esto, para los que no vivimos de escribir sino de otro trabajo al que le dedicamos un tercio o más de nuestro día a día.

Ante esta situación, me vienen a la cabeza algunas recomendaciones de Lizbeth Gilbert (seguramente os suene por su best-seller Come, Reza, Ama, pero aquí me estoy refiriendo otro libro suyo, Big Magic). Big Magic es un ensayo sobre la creatividad del ser humano y, en especial, sobre el ejercicio de esa creatividad mediante la escritura. Lo leí hace mucho tiempo pero las conclusiones que recuerdo a día de hoy son básicamente las siguientes:        1) Crear es una capacidad innata en el ser humano y por tanto, de una u otra forma, todos poseemos y, 2) que no tiene sentido dejar de crear por motivos ajenos a nosotros, como la aprobación de los demás, la falta de formación/educación superior, los múltiples miedos (a carecer de talento, a la falta de calidad, a no poder vivir de ello y creer entonces que no merecerá la pena) y una lista de excusas interminable como la historia de Ende. Respecto a la última, la de no poder vivir de escribir, me gustó su opinión de que es mejor no dedicarse en exclusiva y depender económicamente de ello, para poder definir tu propio estilo con plena libertad. En resumidas cuentas, lo que Liz aconseja es escribir (o pintar, cocinar, tejer, patinar, lo que sea que te ilusione) porque te gusta, y punto.

Glennon Doyle, íntima amiga de la anterior, es otra persona excepcional. Tuve la suerte de dar con dos libros suyos, LoveWarrior y Carry on, Warrior, y comprobar que coincidimos en muchas cosas; (en otras, como el orden y la alimentación, no :-)). Y ahora, le tomo “prestado” el título de uno de sus capítulos aunque el contenido difiera de lo que estamos tratando aquí. En aquel episodio, Glennon describe uno de los momentos en su vida cuando, casada, con tres hijos naturales, una enfermedad autoinmune y agotada, movió Roma con Santiago para adoptar un hijo. Hizo todo lo posible y lo imposible para cumplir su sueño, estuvo muy cerca de conseguirlo pero, por motivos relacionados con su vida pasada, finalmente no pudo ser. En ese capítulo, cuenta que mucha gente, cercana y no tan cercana, le preguntaba por qué sentía la necesidad de adoptar cuando tenía una preciosa familia y tres hijos maravillosos; por qué se esforzaba año tras año, probando en distintas agencias y países, con niños y niñas de todas las edades y con diversos problemas de salud, en traer un nuevo miembro a su familia, ya por entonces numerosa.

Esto mismo me pregunto yo cuando no consigo los objetivos marcados para esta nueva aventura en la que me he embarcado (que es escribir y que alguien lo lea). Y yo misma, dejando a un lado amigos y familia, blog, redes, SEO y fans, tomo la frase de la amiga Glennon y me respondo: “Because it´s beautiful”. Sí, porque es hermoso no sólo poner tus pensamientos e ideas por escrito, bien sea para desahogarte añadiendo dosis de humor a tu cruda realidad o bien para evadirte mediante la creación de vidas, personajes y mundos paralelos donde sucede lo que tú quieras. Esa parte es hermosa, sin duda. Pero para mí, donde realmente se produce la magia, es en la conexión con el lector, en lograr que cuando te lea se le encienda una chispa en su interior que le haga vibrar, sentir. A todos nos ha ocurrido alguna vez, con un libro,  una película o una canción. Esa sensación, no sólo de entender perfectamente al personaje, sino de escuchar nuestros sentimientos e ideas en su boca. Esta es la belleza que deseo alcanzar y, con esa esperanza, me siento a escribir siempre que mis circunstancias me lo permiten. Si llega el día en que esta búsqueda deja de ser un placer para transformarse en un suplicio, perderá su sentido.

Por eso, a todos los que en uno o en muchos momentos nos vemos asediados por la duda, el cansancio y la presión, muchas veces autoimpuesta, recomiendo que paremos un instante para preguntarnos el porqué de lo que estamos haciendo y escuchemos nuestra propia respuesta.

REFLEXIONES

#Retovalentines

Resulta increíble lo que puedes llegar a encontrar cuando ordenas un armario… o un canapé.  El otro día, sin ir más lejos, mis manos se encontraban en plena actividad recolocadora mientras mi cabeza daba vueltas al tema del post de esta semana cuando, de repente, mis ojos localizaron una bolsa en un rincón que llamó mi atención. La abrí y miré en su interior.

i love lucy omg GIF
OMG!

He aquí su contenido: entradas de eventos culturales de diversa naturaleza, cartas ensobradas, tarjetas de felicitación de cumpleaños y algunas fotos. Lo mejor de todo es que algunos de estos documentos, databan del siglo pasado. Bueno, vale, el más antiguo, una entrada para el concierto de los BackStreet Boys en el Estadio de La Peineta -todos tenemos un pasado :-)- estaba fechado en 1999 y, aunque sea por lo pelos, eso pertenece al siglo XX.

Entre estos mementi di con uno que me vino como anillo al dedo para esta entrada, dadas las fechas en las que nos encontramos: mi primer poema de amor. Escribí esta poesía en febrero de 2003. Para poneros en antecedentes, en aquel momento yo me encontraba en Estados Unidos, concretamente en Boston. El año en el que sucedieron los atentados del 11-S (2001) solicité en mi universidad una beca para estudiar un curso de posgrado y a finales de agosto de 2002 crucé el charco. Pero, cosas de la vida, sucedió que en medio de todo aquel proceso (fin de carrera, examen de TOEFL, solicitud de beca, pasaporte y visado para estudiar y trabajar, vacunas, seguro médico, etc, etc.) Cupido hizo de las suyas y puso a alguien en mi camino. Esto sucedió en abril de 2002, cinco meses antes de que me subiera al avión que me llevaría al otro lado del Atlántico. Parece que fue tiempo suficiente porque volví a España en Navidad y seguíamos como si no me hubiese ido. Es lo que tiene hablar una hora (o más) por teléfono todos los días. Lo duro fue volver a la universidad en enero, sabiendo que hasta finales de mayo no volveríamos a vernos.

Eso y el clima. Esa sensación térmica de -20ºC se ha quedado grabada a fuego (nótese el sarcasmo) en mi memoria. Salía del dorm con doble gorro y el frío se colaba igualmente hasta mi mismísimo cerebro. La crema de cara más espesa que me he dado en mi vida, parecía grasa de ballena, la utilicé allí (y aun así me salieron unas rojeces en la cara que ya quisiera Heidi).  Pasaban las semanas y la nieve no se derretía, se acumulaba y ganaba cada vez más inches de altura (hasta que llegó la primavera y aparecieron riachuelos en las calles…). Todo eso no evitaba que te encontraras a algún friki despistado con chanclas en el comedor… pero eso es otro tema.

snow dive GIF

Dada la adversidad de las condiciones climatológicas, el campus de la universidad era una auténtica microciudad. Podías pasar meses sin salir de allí ni necesitar nada del exterior. Había cine, cafeterías, obras de teatro y musicales, múltiples actividades deportivas y de ocio, biblioteca (por supuesto), médico y hasta iglesia y su propia policía. Entre toda aquella oferta yo apunté a clases de italiano, que siempre me ha gustado. Un día, el Italian Club convocó un concurso de poesía, me presenté,… ¡y gané un premio!

Toda esta retahíla para contar que el primer poema de amor que escribí fue en la lengua de Dante y de Leonardo da Vinci, de la cuna del Imperio romano y de la pasta y el gelato, entre otras muchas maravillas. No es ni mucho menos una gran composición pero aquel chico que la inspiró (el dei occhi più belli del mondo) no huyó aterrorizado al leerla, sino que años más tarde se convirtió en mi marido y padre de mis dos soles.

Si después de toda esta historia, te estás preguntando si podrás leer aquel escrito (o una transcripcion del mismo), la respuesta es SÍ, pero antes de eso, confiesa.

¿Guardas alguna carta que escribiste a un amor de juventud? ¿Y algún poema que alguien, tan locamente enamorado como para escribir en un papel, te envió para conquistarte?

Igual toca revolver el trastero, la buhardilla o el garaje en busca de esos tesoros… Pero sería bonito, ¿verdad? Mejor que el #10yearschallenge; una especie de #retovalentines (que no #retoballantines, aunque una copita  igual podría ayudar a recordar, jaja) que nos haga rebuscar en nuestros amores del pasado y desempolvar recuerdos antes de que se conviertan en olvidos.

Y sin más dilaciones, os dejo aquí aquel humilde poema para mi valentines, de hace ya 17 años…

No existe nada como sentir

que los ojos más bonitos del mundo

te miran y te sonríen.

Los ojos más hermosos del mundo

no son grises ni azules.

Tampoco los más grandes;

pero son siempre tiernos y lindos

como las flores,

como no encontrarás otros

en toda la Tierra.

Los ojos más bonitos del mundo

lo dicen todo sin pronunciar palabra.

Son fieles y auténticos.

Están tristes cuando los míos lloran

y se alegran cuando los míos ríen.

Los ojos más bonitos del mundo

me siguen a un océano de distancia.

Me guardan, incluso, mientras duermo,

pues como las estrellas,

no me abandonan nunca.

No existe nada como navegar y perderse

en ellos, a la deriva,

en esos ojos tuyos,

que son mi cielo, en este mundo.

Muestra de joya literaria que puedes encontrar cuando menos te lo esperas…
ENTREVISTAS DE AUTOR

HOY ENTREVISTAMOS A… SOFÍA ROBLES

Cuéntanos un poco de ti

Soy de Madrid, donde resido en la actualidad. Además de la escritura, mi mayor afición es la música, a la cual me dedico en mi día a día. Me gusta mucho todo lo relacionado con las manualidades,  el reciclaje, el arte en general.

Dinos algo que:

-te defina: la perseverancia

-te encante: la libertad

-te enfade: la falta de empatía y el egoísmo

-te alegre el día: un abrazo

-te gustaría hacer si pudieras: arreglar el mundo

¿Qué tipo de libros sueles leer?

Pues me gusta leer casi de todo, aunque reconozco que soy fan de las historias que te hacen pensar ¿Algún autor/a o libro preferido? Elegir uno solo es muy difícil. Me gusta mucho Tom Sharpe, con su “Wilt”.

¿Cuándo empezaste a escribir?

Siendo adolescente. Fue una manera de canalizar el exceso de energía.

¿Cómo compaginas la escritura con tu trabajo y vida familiar? ¿Sigues alguna rutina para escribir?

Lo compagino bien. Procuro dedicarle todos los días un ratito.  Prefiero escribir durante la noche, después del trabajo, cuando todo está en silencio.

¿Qué parte de todo el proceso de edición de un libro te resulta más complicada?

Sin duda, la parte de la promoción es la que más complicada me resulta.

¿Recurres a alguien para diseñar la portada, la maquetación o la publicidad de tus libros (banners, booktrailers)?

Pues prefiero encargarme de todo eso yo misma, porque lo disfruto un montón. Es un reto el poder llegar a un resultado satisfactorio.

Hasta el momento has autopublicado:

“Retos y Relatos para pasar el Rato”,  “Disculpa, ¿me recuerdas?”  y “El Valor de los Cuentos”.

Háblanos de uno de ellos.

Todos ellos han supuesto un momento importante de mi vida, pero “Disculpa, ¿me recuerdas?” es todo sentimiento. El cómo los recuerdos son algo más que un pasado, son nuestro presente y serán nuestro futuro, el porqué tenemos que encasillarnos en un lugar o en otro, cuando somos un cúmulo de circunstancias y factores muchas veces difíciles de encasillar. En el lado contrario, nos encontramos con una situación en la que la pérdida de esos recuerdos nos dejan sin identidad, en enfermedades tan terribles como el alzheimer. Todo ello envuelto con una prosa, con unos versos sencillos, frescos y con mucho sentimiento.

¿Alguna vez has pensado en publicarlo con una editorial?

De momento no, quizás con futuros trabajos me lo llegue a plantear.

¿Y en traducirlo para venderlo en otros mercados?

No,  creo que perdería la esencia todo lo que he querido transmitir en ellos.

¿Dónde podemos conseguirlos?

Están disponibles en Amazon, tanto en formato digital como en papel.

¿Tienes un blog?

Tengo uno, pero no profesional, en él tengo algunos escritos míos.

Cuéntanos sobre tus próximos proyectos.

Ahora mismo he terminado un proyecto pedagógico,  en el que me lo he pasado fenomenal, para niños a partir de 10 años. Y he terminado dos novelas juveniles, que están en fase de reposo.

¿Te gustan las redes sociales? ¿Hay alguna que prefieras a las demás?

Para ser sincera, no me gustan,  y me manejo fatal en este medio.

Por último, ¿qué consejo le darías a los/as que sueñan con ser escritores/as?

Que trabajen siempre con el corazón y disfrutando de lo que hacen, sin prisas ni agobios.

¿Cuál es tu ocupación favorita cuando no estás escribiendo?

Me encanta buscar cosas en Internet, información, sobre todo.

sSi pudiera ser cualquier otra persona, animal o cosa ¿qué te gustaría ser?

 Me gustaría tener algún superpoder, o tener alguna habilidad única, jajaja, una brujita de las que mueven la nariz y ordenan toda la casa en un plis. Si tuviera que elegir un animal, sería el delfín o el águila.

Con Sofía en Literania 2019

DIARIO DE MAMI

Días de pompas, piscina y siestas…

Photo by Johan Bos on Pexels.com

Días de pompas, piscina y siestas.
Tardes de volteretas en la hierba,
de copiosas paellas, sorbetes y helados,
de sonrisas de foto
y felices cumpleaños.

¡Qué alegre eres siempre,
querido amigo Verano!
¡Qué largos tus días,
qué cortos los años!

(Diario de Mami. Escenas cotidianas de una mamá del siglo XXI)

ENTREVISTAS DE AUTOR

HOY ENTREVISTAMOS A…

MIRIAM GIMENEZ

Cuéntanos un poco de ti

En mi DNI indica que nací en Barcelona. Debe ser así, o no, quién sabe. Fecha de nacimiento 13/06/1976, pero me inscribieron en el registro civil cuatro o cinco años después de haber nacido, por eso digo lo de quién sabe mi fecha y lugar.

 Actualmente vivo en Badalona, a las afueras de Barcelona. Soy feliz junto a mi marido, una hija preciosa de 12 años y dos perritos, un chiguagua y un yorkshire.

Dinos algo que:

-te defina: Cariñosa, mucho. Impulsiva demasiado, por naturaleza, me trae muchos problemas y espontánea, que también debería cortarme un poco. “Genia” y figura hasta la sepultura, jejeje.

-te encante: la gente que sonríe. Me acerco por inercia. Huyo de las caras agrias. No lo entiendo, eternamente no se puede estar mal, como eternamente no se está bien, pero una buena cara al espejo y después al mundo, es el reflejo del alma.

-te enfade: La mala educación y los malos modales. Las personas que no son capaces de empatizar. Aquellos denominados yoístas. Me generan estrés mental.

-te alegre el día: Un abrazo de energía familiar. Es automático. Ese día es un gran día. A veces las prisas no nos lo permiten y lo echas en falta.

-te gustaría hacer si pudieras: Irme a vivir lejos de la ciudad y empezar una nueva vida, como escritora.

¿Qué tipo de libros sueles leer? ¿Algún autor/a o libro preferido?

Siempre he leído novela negra. Agatha Christie mi referente. Pero actualmente leo de todo lo que me apetece y me van aconsejando. Me decanto por el género de ficción contemporáneo.

¿Cuándo empezaste a escribir?

Escribo desde los 12 años. Comencé por la poesía y mucho eran sentimientos fuertes que necesitaba vomitar, creando una poesía dura y dramática. Continué en la adolescencia con la misma línea y ya en la edad adulta abrí mi blog: “Incoherencias sin más”, donde los escritos variaban, mezclando relatos cortos, micros y poemas cotidianos de la calle que tuvieron muy buena acogida entre los lectores.

¿Cómo compaginas la escritura con tu trabajo y vida familiar? ¿Sigues alguna rutina para escribir?

Inicialmente se lo tomaron a broma, cuando dije que iba a escribir una novela. Aunque escribía hace años en el blog, no era algo constante en mi vida cotidiana. Pero cuanto más escribía, vi que más feliz me sentía y más lo necesitaba. Hablé con mi familia. Pretendía que fuera algo serio y constante, que esperaba que no trastocara mucho nuestro día a día. Respetaron todos los días una hora concreta era para mí (nunca era una hora, siempre eran dos o tres).

¿Qué parte de todo el proceso de edición de un libro te resulta más complicada?

Todo el tema de edición y publicación se me escapa tanto de las manos que me pongo muy nerviosa. He delegado esto a mi marido, que tiene enorme paciencia conmigo y se ha hecho el epígrafe de autónomo como editor para poder encargarse.

¿Recurres a alguien para diseñar la portada, la maquetación o la publicidad de tus libros (banners, booktrailers)?

La diseñadora de mi portada, Susanna Foguet es una chica que ha trabajado en imprenta y editorial muchos años. Es una crack. El hecho de confiar en ella fue la sensibilidad que me transmitió y creo que nos entendimos desde el minuto uno. Porque la elección de la portada fue lo que más lágrimas me costó. Maquetación, también fue a través de contratación y la publicidad y booktrailers procuramos entre mi marido y yo distribuir y publicitar en redes sociales. He confiado en Magda de Autores Indie A.B para darme soporte con la publicidad y estoy contenta.

Hasta el momento has publicado:

Está publicado en la revista MoonMagazine mi relato: “La habitación 315”, donde los sentimientos afloran y ya dejo entrever en mi modo de escribir que todo gira siempre entorno a la familia y sus dramas.

Nos Robaron los te quiero es mi primera novela y es como si fuera mi segundo hijo (después de mi hija).

Booktrailer

Háblanos de Nos robaron los te quiero ¿Cómo elegiste el título?

Durante toda la escritura y ejecución de la obra iba dándole vueltas al tema del título. No fue hasta poner la palabra fin que no me lo tomé en serio . Comencé a escribir en el bloc de notas de mi móvil muchos títulos. Finalmente me quedé con Nos Robaron los te quiero, era el último anotado. Sinceramente era el que claramente decía todo de la novela, sin decir nada. Eso junto a la portada preciosa.

¿Alguna vez has pensado en publicarlo con una editorial?

Escribí a editoriales. A muchas. Pasé el filtro de varias, entre ellas Espasa, que me comunicaron que pasaba al departamento de lectura. Las que finalmente contactaron conmigo, al cabo de unos meses, no llegué a un acuerdo. Decidí autopublicar con el apoyo de la familia muy a mi pesar porque siempre dije que sería lo último que haría. Ahora no me arrepiento. Aunque entiendo que los autopublicados estamos muy solos.

¿Y en traducirlo para venderlo en otros mercados?

Rezo por que algún día pueda traducirlo y ampliar mercados. Lleva a la venta seis meses. Pienso que todo llega por lo que, con los pies en la tierra voy haciendo camino poco a poco porque crezca el número de lectores, sé que llegará lejos. A día de hoy tengo más de 600 libros vendidos. Creo que, para una autora novel autopublicada, de género contemporánea, no está nada mal. Y el boca a boca está funcionando.

¿Dónde podemos conseguir tu libro?

Mi novela está distribuida ya en librerías de Madrid, Valencia, Cataluña y será un suma y sigue, porque la estoy distribuyendo yo sola, llamando y ofreciéndola allá donde abren las puertas a autores noveles autopublicados. A través de mi web: http://www.miriamgimenez.com se puede adquirir, y la envío a cualquier punto, dedicada cariñosamente. Y para los que son adictos a Amazon (como lo soy yo) también está disponible en esta plataforma, tanto en ebook como en papel.

¿Tienes un blog?

Sí, mi blog con el que empezó todo es: https://lasmamasvirtuales.blogspot.com/

Y ahora me muevo en mi propia página web de escritora: www.miriamgimenez.com

Cuéntanos (lo que puedas) sobre tus próximos proyectos.

Estoy realizando cursos de escritura que creo interesantes para ampliar conocimientos. El último de Autobiografías con el escritor Sergio del Molino.

Así mismo, ahora que estoy introduciéndome en el mundo de los eventos literarios, estoy a punto de comenzar curso para que me ayuden expresarme y poder decir lo que quiero decir en un pequeño espacio de tiempo.

Inicié la que será mi segunda novela. Hace cinco meses aproximadamente. También gira entorno a novela contemporánea, ambientada en un barrio de Barcelona en los años 70, familia humilde. Sigo en ella, mientras busco información sobre su temática: violencia de género.

¿Te gustan las redes sociales? ¿Hay alguna que prefieras a las demás?

Soy una adicta y adepta a las redes sociales. Todas me parecen necesarias, para publicitarse y darse a conocer. Considero, que actualmente las redes sociales son el puente de cualquier persona que necesite darse a conocer, en cualquier sector. Tienes que conseguir hacerte viral, dar que hablar, que tu publicidad vuele. Solo así llegas. Con el inconveniente de que tampoco hablen bien de ti, pero es algo que hay que esperar y asumir y aprender de lo que te puedan decir. Para eso nos ponemos en la palestra, para recibir.

Cada red social es especialista en algo, no hay que descartar ninguna. Twitter me parece desde los inicios ideal para mantenerme informada a todos los niveles. Facebook sigue siendo la red por excelencia de “las familias”. Siento que tienes mucho cariño a través de Facebook de personas que sueñan igual que tú. Instagram es una puerta al mundo de la fotografía en la que los escritores aprovechamos para sutilmente vender nuestras letras. Considero que no es una red fácil pero muy eficaz si sabes utilizarla.

¿Cuál es tu máxima en la vida?

Seguir siendo feliz como soy, ver crecer a mi hija, también feliz y que no sufra y ser buena persona. Creo que no lo estoy haciendo tan mal. Disfruto el momento y cada instante, porque nunca sabes cuándo es el último.

¿Cuál es tu mayor logro?

Mi mayor logro ha sido vivir, primero de todo. Fui una niña enferma, pasé por una intervención del corazón a la que sobreviví, cuando ya no era más que un saco de huesos, viví una infancia difícil sabiendo que mi madre no me quería y me iba dejando en casas donde tampoco me querían, aunque finalmente conseguí llegar a una donde sí me quisieron para siempre. Mi mayor logro ha sido superarme contra todos estos obstáculos y llegar a ser la mujer que soy, con cuerpo de niña (jamás recuperé la estatura ni los kilos de la enfermedad que me tuvo años entre un hilo). Mi mayor logro es hacerme oír, con mi novela y que mi historia vuele, como lo está haciendo. Mi mayor logro es vivir la maternidad, al lado de mi marido que me lo da todo y sentir que tengo una hija a la que le doy todo el cariño que no fueron capaces de darme a mí. Enseñarle que luchando por lo que uno sueña, se llega siempre a donde se quiera.

¿Cómo describirías la felicidad?

La felicidad es todo aquello que llena el alma. Para cada uno puede ser algo distinto. Considero que no se alcanza a conocer el significado de la felicidad hasta que no entras en una edad importante de tu vida como es la madurez, entre los treinta y pico y los cuarenta. Así lo veo yo. Antes de esa edad, todo era una carrera por no saber a dónde llegar. En la madurez es cuando sabes al cien por cien, que la felicidad es cerrar los ojos y sonreír visualizando a los tuyos sanos, siendo personas humiles y siendo tú también alegre y sencilla. Mi felicidad está en el sofá, acurrucados, sin abrazarnos, pero abrazándonos y viendo una película.

¿Hay algo de lo que te arrepientes en la vida?

En esta vida no hay que arrepentirse de nada. De todo se aprende.

¿Cuál es tu ocupación favorita cuando no estás escribiendo?

La lectura abarca mucho de mi tiempo libre. Pero la jardinería también me apasiona. Andar en bicicleta. Hacer un café, escuchar y hablar. O simplemente lo que decía antes, viendo una película, acurrucados.

¿Cuál es la pregunta o comentario más frecuente de los lectores?

¿Para cuándo la segunda parte?, jajajaja, eso es lo que todo aquel que se lee mi novela me dice al llamarme y decirme de todo, porque les he dejado con la miel en los labios de querer saber más. Hay demasiados frentes abiertos. A pesar de que siempre tuve claro el final, y ese final está ahí.

¿Qué recomendación harías a los autores noveles?

Que no escatimen en pagar a un buen corrector. Para entrar por la puerta de la publicación, ya sea por editorial o autopublicación, la corrección es esencial. Si sacas o sacan al mercado tu libro, mal corregido, los lectores lo saben y es muy difícil recuperar a un lector que lea un libro con una buena historia, pero mal escrito.

Que no tengan miedo. El miedo es lógico, pero quedarse parado y no publicar es peor que ese propio miedo.

¿Qué pregunta no te han hecho nunca y te gustaría que te hicieran?

Si me considero escritora. Porque a día de hoy no sé qué contestar. Me gustaría saber responderla.

Y, por último, y a nivel más personal, en tu novela planteas al lector: ¿Qué harías si tu madre en su lecho de muerte te confiesa que tienes una hermana, la buscarías? ¿Tiene alguna similitud con tus vivencias?

A pesar de que siempre digo que esta novela no es autobiográfica, tiene mucho de mi vida. Mi madre vendió a mis hermanos. Somos cuatro. Dos mayores que yo. Y una menor, nacida sobre el año 84/85. Esta última es el motivo de que quisiera escribir esta novela. Porque ya tenía conocimiento de causa y escuchaba cosas de lo que mi madre hacía con sus hijos. Necesitaba de algún modo hacer un homenaje a ellos y a lo que siento. Y es que ella fue vendida en un hospital de Barcelona, todo bien organizado y consentido, entre mi madre y la familia que la compró allí mismo y la registró a su nombre. Jamás sabría por dónde empezar, ni siquiera si quiero que esa muchacha sepa la verdad, si es que no la sabe ya. Pero siempre me he sentido cobarde en rebuscar en mi pasado. Escribiendo me he sacado un poco de esa espinita clavada, que no se suelta de mí, pero entre líneas hay reflexiones, sentimientos y lágrimas de lo que yo he sentido y siento.

Muchas gracias, Miriam, por tu tiempo y por habernos permitido conocerte a través de esta entrevista. Me siento muy afortunada, ya lo sabes, por haberte conocido personalmente y por el tiempo que pudimos compartir en la pasada edición de Literania, donde nos convertimos en compañeras de letras. Espero que pronto volvamos a encontrarnos. Un fuerte abrazo.

VIDA DE ESCRITORA

Literania o el festival de la literatura

Jueves, 5 de la tarde. Preludio de un fin de semana intenso

Bajé del autobús y me dirigí hacia la Gran Vía arrastrando el trolley en el que viajaban varios ejemplares de Diario de Mami junto a otros libros de segunda mano para regalar a los lectores que asistirían al evento. El sol brillaba con fuerza y llegué al número 13 acalorada. Allí encontré a varias personas que movían de allá para acá cajas y bultos embalados preparándolo todo para los siguientes días. Finalmente encontré a quién entregar mi caja de libros y el correspondiente albarán.

Si el fin de mi visita se hubiese limitado a esta entrega, hubiese carecido de gracieta alguna. Pero había quedado con alguien allí así que esperé un rato a que llegaran. No tardaron en aparecer; eran dos escritoras y compañeras de letras, que también traían a sus criaturas literarias, con las que compartiría gran parte de aquel fin de semana. Esto es, precisamente lo mejor de los eventos literarios; que transcienden los libros y conectan a sus autores. Eso es lo que te llevas en el recuerdo y forma parte de tus experiencias (libros también te llevas, pero en la bolsa).

A una de ellas –Sofía Robles– la conocía por redes sociales y a punto estuvimos de coincidir en un par de encuentros en Madrid pero el destino quiso que fuese aquí, en Literania, donde por fin nos “desvirtulizáramos”. No sólo nos seguíamos por las redes sino que nos habíamos leído mutuamente (ella es la autora, entre otros, de Retos y relatos para pasar el rato, que me encanta) y ambas compartimos el gusto por la narrativa realista. Sofía llegó acompañada de otra escritora, también realista, Esperanza Benayas, cuya vida estoy conociendo poco a poco a través de sus libros y, en concreto, de El Reencuentro.

PRIMER DÍA

Frente a la entrada del edificio, con una bolsa llena de bártulos y el corazón a tope de ilusión, me había dispuesto a pasar un fin de semana literario memorable o, como diría el amigo Barney…

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LE-GEN-DA-RY!

Si el jueves me adelanté a mis compañeras, el viernes sucedió lo contrario. Nada más entrar en el salón, me las encontré de frente. Habían desplegado sus criaturas literarias sobre la mesa central de la entrada (no podíamos creer nuestra suerte). Ellas me presentaron a otra escritora cuya cara me sonaba; era Begoña Medina, administradora del grupo de Facebook El Baúl , a cuyo encuentro, celebrado el 13 abril, no pude asistir por no encontrarme en Madrid. Como ocurrió con Sofía, el destino quiso que finalmente nos conociéramos aquí. Recientemente ha publicado bajo el pseudónimo de Becka M.Frey su cuarto libro, Seduciendo a un salvaje, que está siendo todo un éxito. El tiempo que pasamos juntas compartimos experiencias y curiosidades de dentro y fuera del mundo literario y aprendí algunas cosas que desconocía.

Begoña Medina (izq.) y Sofía Robles (centro)

La mañana y la comida pasaron volando. A las cinco de la tarde tuvo lugar la inauguración oficial de Literania, presentada por Curro Castillo. Los invitados, Alberto Vázquez-Figueroa, Quico Taronjí, María Lavalle, Enrique Gallud Jardiel y, como invitada institucional, la Dirección General de Bibliotecas Públicas, Museos y Archivos, del Ayuntamiento de Madrid. Entre todas las intervenciones, quiero destacar la de Vázquez-Figueroa, que no se autodefine como escritor sino como un “contador de historias”. Su discurso estuvo lleno de divertidas anécdotas e interesantes reflexiones sobre el éxito, la perseverancia y la suerte a lo largo de su trayectoria literaria. Antes de finalizar, Lusa Guerrero, escritora y organizadora principal del evento, dedicó unas palabras en recuerdo de Enrique Lasso.

Acto de inauguración oficial

Concluido el acto regresamos al salón inferior donde tuvo lugar un breve concierto para violín y piano. A continuación, llegó el turno de las presentaciones de libros solidarios. De nuevo en el Salón de actos, esta vez me senté en el estrado junto a uno de los organizadores del evento y mi compañero de antología, Jordi Villalobos, para presentar 39 saltos en el charco (una colección de cuentos infantiles coordinada por Ana Escudero Canosa) y a la Fundación Pere Tarrés, a la que van destinados los fondos procedentes de su venta. 39 saltos en el charco se encuentra disponible en Amazon y en su propia página web. Fernanda Nuñez e Isidro López-Neira, otros autores que también participaron en la antología, asistieron a la presentación, así como Manuel Ponciello (de Forolibro) que además inmortalizó el momento para seguidamente darle difusión en las redes.

Junto a nosotros, en el mismo lugar desde el que minutos antes había hablado Vazquez-Figueroa, estaban mis compañeros de letras con sus respectivos libros benéficos a favor de distintos proyectos y ONGs.

Junto a Manuel Ponciello (izq.) y Jordi Villalobos (centro)

SEGUNDO DÍA

Cuando llegué al lugar que ya me parecía mi segunda casa busqué una mesa libre y coloqué los libros de mis compañeras y el mío. Poco después llegó Begoña y aproveché que estaba en la mesa para saludar a otra amiga virtual que había venido desde Barcelona y unas semanas antes había contactado conmigo: Miriam Giménez. Al igual que yo, Miriam es escritora novel autopublicada y hace poco que ha sacado su primer libro, Nos robaron los te quiero -otro que añado a mi lista de pendientes- también de corte realista. Fue estupendo poder hablar personalmente con ella y dedicar un Diario de Mami a una amiga suya que próximamente será mamá.

De vuelta a la mesa tuvimos una visita sorpresa: Tina de Luis, una escritora que no conocía pero que resultó ser una mujer muy divertida que rebosa vitalidad. Las tres estuvimos charlando sobre literatura, proyectos y series de televisión (“¿Os habéis enterado de que Juego de Tronos ha terminado, no? ). A ella le dediqué otro Diario, esta vez para su hija, una voraz lectora, como nos contó Tina. Como a mí me encanta leer humor, he añadido su último libro (La asombrosa habilidad de mear sin hacer ruido) a mi lista de lecturas pendientes.

Con Tina de Luis

Por la tarde asistí a algunas charlas muy interesantes para los escritores, como la que dio la asociación CEDRO, sobre los derechos de autor, y los prácticos consejos de los escritores top ventas, Mercedes Pinto y Mario Escobar.

TERCER DÍA

A diferencia de los anteriores, ese día mi familia vino a conocer Literania. Mis peques estaban intrigados y querían saber dónde pasaba su madre tanto tiempo y qué hacía allí con mi libro. Nada mejor que fueran hasta allí y lo vieran con sus propios ojos.

Primero les enseñé los libros infantiles, claro. Los días anteriores ya le había echado el ojo a un par de ellos, que se vinieron con nosotros a casa como parte de nuestro botín literario: Txano y Óscar, de Julio Santos y Patricia Pérez y Un amigo diferente, de María José Rodriguez y Fernando Cascales.

Cuando mis peques subieron al salón donde se realizaban talleres infantiles, tuve la oportunidad de conversar con Lucy Chubimundo (o Pirra Smith, según el blog). Ahora mismo estoy leyendo su libro, Elijo el Arcoiris, y reconozco que la forma de narrar su experiencia vital me ha impresionado. Una vez más, una escritora novel y realista… (¿Tal vez deberíamos montar un grupo en las redes o un blog?¿Un libro a varias manos? Suena prometedor…).

Con Luisa J.C (izq) y Lucy Chubimundi (derecha)

Como los días anteriores, la mañana pasó muy rápido. Tuve la suerte de conocer a otra escritora, esta vez de romántica, que también venía de visita, en compañía de su hermana: Luisa Jimenez Carnero. Fue increíble; llegó a la mesa y compró un ejemplar de cada una de nuestras criaturas literarias. Como no conocía su libro, Jimena, lo busqué en internet y me lo apunté en esa lista que ya mencionada que no para de crecer como la espuma… Por lo que vi puedo decir que tanto la portada como la sinopsis tienen una pinta más que estupenda…

Para finalizar la mañana leí un capítulo de Diario de Mami y nos fuimos a comer. Antes de volver, Jesús Feisán, creador de la plataforma Sabes Leer y colaborador en Literania, nos estuvo hablando sobre la misma y sobre algunas de sus ideas para llevar a cabo en el futuro.

Por la tarde tuve una visita más que agradable. El propio Cix Valak, compañero de mesa en el Encuentro de Escritores y Lectores que tuvo lugar en febrero y de caseta en la reciente Feria del Libro de Cuenca, aterrizó en Literania con El Tercer Vuelo para asombro y sorpresa de los que no lo conocían. No es para menos, la vestimenta impone… Fue estupendo verlo de nuevo y, como siempre, un placer charlar un rato con él.

Arriba, con Ana Lesman y Sofía Robles (izq); con Miriam Gimenez y Esperanza Benayas (dcha). Abajo, firmando (izq) y con Cix Valak (dcha).

Para finalizar, no puedo olvidarme de mencionar a Ana Lesman, autora de Pergaminos de Alma. Tuve la suerte suerte de conversar con ella los tres días que estuve en el evento y escucharla recitar algunos fragmentos de su obra. Sin duda, tiene una sensibilidad especial. Tampoco puedo dejarme en el tintero (o en el teclado) a Francisco Cotta (@ViasLiterarias en Twitter) por su apoyo y atención a todos los que asistimos al evento.

No podría terminar esta entrada sin agradecer a la Asociación Internacional de Escritores Independientes (AIEI), a la Sociedad Cooperativa de Escritores Independientes (SCEI) y, en especial, a Lusa Guerrero, todo su empeño y trabajo realizado durante meses para que Literania 2019 pudiese ser una realidad. Gracias por haberlo hecho posible y esperamos seguir celebrando nuestro amor por las letras en futuras ediciones de Literania. Hasta entonces, nos leemos.