DIARIO DE MAMI, VIDA DE ESCRITORA

Siempre hay una primera vez

Al otro lado de la mesa

Pues sí, siempre hay una primera vez para todo en esta vida, y si en febrero asistí a mi primer encuentro literario (donde tuve la oportunidad de presentar Diario de Mami), el pasado domingo fue la primera vez que acudí a una feria del libro -no para comprar, que también- sino para firmar ejemplares. El azar hizo que este acontecimiento tuviera lugar en la preciosa ciudad de Cuenca. En este post os cuento cómo viví esta inolvidable experiencia pero antes, los preparativos.

Programa de la feria Cuenca Lee 2019

Antes de acudir como autor a una feria o evento literario, lo primero que tienes que preparar son los libros. No es infrecuente que los escritores tengamos dudas sobre cuántos ejemplares encargar y cómo hacerlos llegar a su destino. Después de consultarlo con la librería anfitriona, decidí pedir doce libros a Amazon y facilitarle la dirección de la librería para que fueran enviados directamente allí. Cuando se piden copias de autor los plazos son largos así que, por una cuestión de tiempo, seleccioné el servicio de entrega rápida.

He mencionado que lo primero que debéis preparar para el evento es el número de ejemplares, pero si éste se celebra fuera de tu lugar de residencia -como era mi caso- lo más urgente es asegurarte el transporte hasta allí. Enseguida me puse manos a la obra para buscar las distintas formas de llegar a Cuenca desde Madrid en transporte público, para decidirme finalmente, por sacar el AVE (el trayecto es de sólo 1 hora). Un compi de trabajo me dijo que las tarifas de los billetes son más económicas si los compras en internet, como hice . Con los billetes en mi buzón de correo electrónico y los libros encargados, pasé a ocuparme de otras cuestiones no tan urgentes.

Algo que nunca sobra en estas situaciones son unos marcapáginas chulos de los libros que vayas a llevar. No te olvides de meter más de un bolígrafo o pluma y haber comprobado antes que escriben correctamente. Emplear unos minutillos en pensar una dedicatoria adecuada tampoco está de más, aunque a veces las más bonitas sean fruto de la improvisación.

Marcapáginas y bolígrafos

Generalmente, la librería o editorial os pedirá que le enviéis con antelación una imagen de la portada de vuestro libro, la sinopsis, una foto “de autor” y vuestros datos (pseudónimo en el caso de que lo tengáis), así como una breve vida literaria y los enlaces a vuestras redes sociales, página de autor o blog. Con toda esa información, vuestro anfitrión puede promocionar vuestra participación en la feria mediante cuñas de radio, publicidad en prensa, elaboración de posters, panfletos, bolsas de tela y demás merchandising.

¡Pedazo de poster!

La organización de este tipo de eventos se hace con mucha antelación. En este caso, ya sabía que firmaría el 28 de abril antes de que fueran convocadas las elecciones generales. Dado que el horario de la feria era de diez de la mañana a nueve de la noche, tenía que pedir el voto por correo (de nuevo, otra primera vez). Al final conseguí hacerlo in extremis, pues entregué el voto en la oficina de correos el último día, pero pude cumplir con mi deber-derecho en plazo.

Con todos los preparativos hechos, llegó el gran día. Poco antes de las 12 de la mañana mi tren paraba en la estación de AVE de Cuenca, que se encuentra en medio del campo, donde me esperaba Magda, de Autores Indie – Advance Books. ¿Os suena la canción cumpleañera “Es una chica excelente”? Pues Magda, lo es (una chica excelente), y siempre lo seráa. Juntas llegamos a la Plaza de España de Cuenca donde se encontraba la feria. Nos dirigimos a la caseta de la Librería Toro Ibérico donde estaban mis compañeros: Sara Halley, Analí Sangar, María Gallego, Paz López, Daniel Hermosel e Iván Gilabert.

Estuvimos charlando sobre la feria y después fuimos a comer y a seguir charlando sobre la vida, tanto de la de escritor indie como de la otra, la paralela al mundo literario, hasta que a las cinco fuimos a conocer la librería en la que Diario de Mami , junto a los libros de mis compis, se queda tras la feria. La verdad es que es una pasada.

Diario de Mami en la librería Toro Ibérico

Después de esta visita tocaba volver a la caseta pues mi turno de firmas empezaba a las seis. Y ahí empezó el momento tan esperado: ¡la llegada de los lectores!

Conociendo a los lectores

Durante la tarde ocurrieron algunas situaciones curiosas, como cuando un hombre me preguntó el significado de “autor indie” y cuando se lo expliqué, me dijo que eso publicar sin editorial tenía que ser ilegal 🙂

Y la firma de los ejemplares…

Momento dedicatoria

Para este emocionante momento me vino muy bien el artículo de Esther Magar sobre cómo dedicar tus libros a los lectores que publicó en su blog unos días antes:
https://relatosmagar.com/dedicar-un-libro/

En resumen fue una jornada estupenda, que disfruté con tanta ilusión como una niña con zapatos nuevos y en la que pude reencontrarme con mis compañeros, conocer y “desvirtualizar” a otros e interactuar con los lectores. Todo ello no hubiese sido posible sin Magda Jiménez, Marisa Mestre, Verónica Rojas y Elena Ballesteros, de la librería Toro Ibérico. A vosotras, gracias por hacer que este sueño acabase siendo una realidad. “Y que cumplamos muchos más”.

Abrazo de letras.

DIARIO DE MAMI

¡Bienvenida seas, Primavera!

El 21 de marzo es un día especial por partida triple: le damos la bienvenida a la primavera, celebramos el Día Mundial del Síndrome de Down y además es el Día Internacional de la Poesía.

Fue muy bonito ver ayer cómo se inundaban las redes sociales con mensajes sobre la inclusión de las personas discapacitadas que nos recordaban todo lo que hemos conseguido y el largo camino que nos queda todavía por recorrer. Sí, en primera persona del plural, porque la inclusión es cosa de la sociedad y esta la formamos todos y cada uno de nosotros. Cada acción en este sentido es un grano de arena y todo suma. Mi pequeña aportación en este sentido será daros a conocer, a través de una entrevista que publicaré el próximo mes, a una joven y entusiasta escritora con discapacidad (palabra que no me gusta emplear porque lo cierto es que son personas con capacidades diferentes).

Hoy no voy a escribir una entrada larga. Simplemente voy a rendir mi pequeño homenaje a la primavera y a la poesía con un breve fragmento de mi Diario de Mami, que comparto aquí con vosotros. Adiós al invierno y un gran “hola” a la primavera.

Entre pegatinas, flores y helados,
jugando con coches y dinosaurios,
vivimos aquellos días ya lejanos
de interminables cuentos mágicos.


¡Bienvenida seas al fin, Primavera!
Te estábamos esperando.
Y para celebrarlo, brindamos,
alzando botes y regaderas,
calados de los pies a la cabeza,

a la deriva,
en nuestra alegre bañera.”

DIARIO DE MAMI, VIDA DE ESCRITORA

Encuentro de Escritores y Lectores (II parte)

No sé si lo recordaréis pero la semana pasada nos habíamos quedado en el momento de la comida (picnic hipster), justo después de la entrega de premios… Pues resulta que haciendo cola para pedir un perrito caliente (¡sí, había un carrito y todo!) tuve la suerte de conocer un grupo de romántiks divertidas hasta en el pelo (Marta Sebastián, Dulce Merce, Ana Idam y May Blacksmith). A veces la vida te sorprende y algo aburrido como esperar en una fila se convierte en una experiencia estupenda.

Haciendo amigas y selfies mientras esperamos nuestros perritos…

Según creo recordar, nuestra conversación empezó cuando expliqué que mi pseudónimo (Blue February) lo empleo exclusivamente para el libro (y no cuando me presento). Bien, pues hablando del pseudónimo, una de ellas dijo que hacía poco había oído en la radio que “February” es, precisamente, la palabra en inglés más difícil de pronunciar (¡menudo tino el mío!). Imaginé que sería difícil para los no angloparlantes, pero no, según nos contó, era difícil también para ellos. Entre bromas, quedamos en que me lo cambiaría por Carolina Blue o sólo Blue, pero por el momento aviso que no he tomado una decisión al respecto… 🙂

¿Blue para los amigos?

Picoteando canapés por aquí y por allá, puede compartir una charla con Javier A. Ríos sobre el reto que supone escribir para niños, una idea que ambos tenemos en mente para hacerla realidad algún día… También aprovechamos la oportunidad para que me hablara de su novela, en la que todo lo que ocurre es “biológicamente” posible.

El tiempo para la comida pasó volando y en nada eran ya las 4, el turno de la primera mesa de la tarde (Impresionismo). Sus ponentes eran escritores de novela negra y thriller: Manuel Menéndez Miranda, Eba Martín Muñoz, María Belén Montoro, Pedro Súñer, Román Sanz Mouta, Emi Negre, Jorge Olivas, Javier Torras de Ugarte y Javier A. Ríos.

Todos nos echamos unas risas con la puesta en escena de las dos presentadoras y agentes de policía (sí, sí, de policía), Conchi Aragón y Alicia San Miguel, que sometieron a un exhaustivo interrogatorio y pusieron en apuros a los ponentes (autores intelectuales de varios homicidios). Entre los temas debatidos: la muerte de los personaje, la puesta en escena del crimen, los sentimientos del asesino o del suicida, sus móviles para actuar y los sentimientos del propio escritor cuando tiene que ejecutar a una de sus criaturas.

La siguiente mesa (Romanticismo) como podéis adivinar por el nombre, estaba dedicada a la novela romántica y formada por José Antonio Moreno, María Raquel Saborido, Ana Idam, Dulce Merce, May Blacksmith, Marta Sebastián, Rosa Castilla, Inma Entonado, Cruz Gómez y Pepa Fraile. A estas alturas de la jornada qué mejor que intercalar un poquito de lectura… Y así fue el memorable comienzo de la mesa más romántica, con la lectura de una escena de las que suben la temperatura, interpretada por José Antonio y Rosa, que estuvieron geniales en sus papeles.

Los ponentes del hablaron acerca de la diversidad de estilos que se incluyen dentro de este género, que abarca desde el romanticismo más sentimental y sutil hasta la erótica más explícita. También se trató el tema de la inspiración para crear los personajes y su aspecto físico, que en ocasiones algunos la encuentran en fotos de famosos o modelos, y sobre el empleo de estas imágenes para banners y publicidad de las obras.

Entre unas cosas y otras el tiempo volaba y en un pis-pas ya era la hora de la merienda.. 🙂

Son todos los que están pero no están todos los que son...

En este momento para café pude charlar un rato con Aída Aguado y Lizzie Quintas sobre el inicio y los primeros pasos de su propia editorial, Meiga Ediciones, y sobre algunos eventos literarios que se aproximaban en el calendario; también con Alicia San Miguel acerca de su modo de formarse y documentarse hasta el detalle para escribir sus obras y compartí unos minutillos con Manuel Menéndez Miranda sobre el uso de las redes sociales y el tiempo que les dedicamos (anécdotas familiares incluidas, :-)).

Antes de que le tocara el turno a la última mesa me pasé de nuevo por la tienda. Encontraba muy difícil decidirme entre tanto libro con tan buena pinta, así que escogí aquellos que por género y temática encajan más con mis gustos literarios.

Qué difícil elección…

Eso sí, hubo muchos que en ese momento no compré y que me he apuntado para futuras lecturas…

La última mesa de la tarde y del encuentro fue la bautizada como Neo Pop-Art, y sus ponentes, Irene Marín, Moisés González, Eva Guerrero, Conchi Aragón, Antoine Nella, Aída del Pozo, Joel Guerrero, y Gill Garci. Una de las cuestiones comentadas fue si cambiarían o no aspectos de su obra en el caso de que se lo pidiera una editorial como condición para publicarla, lo que dio origen a un interesante debate entre aquellos a los que no les importaría y los que no cambiarían ni el título o la portada. Pero si en algo coincidían todos es en que no escribirían si al final no apareciesen como autores de la obra (es decir, un no unánime a convertirse en escritor fantasma).  

Otros aspectos importantes que nos afectan de una u otra forma y que se trataron en esta mesa fueron el plagio y el pirateo, frente a los cuales, la triste conclusión fue que poco se puede hacer para evitarlos, a parte del registro de la obra en sus diferentes modalidades (registro, SaveCreative y otras plataformas).

Para cerrar la jornada se celebró el sorteo de ejemplares de nuestros libros. Por cada uno que comprabas en la tienda te daban una papeleta. ¿Adivináis cuál me tocó a mí? Noches sin Luna, de Ana Idam (la simpática romántik rubia que conocí durante el picnic). Diario de Mami. Escenas de la vida  cotidiana de una mamá del siglo XXI,  le tocó a una lectoras que no solo asistió al evento sino que participó con sus preguntas dirigidas a los ponentes de la mesa del Romanticismo.

Mi última foto del día, con la ganadora de Diario de Mami

Quisiera aprovechar de nuevo la oportunidad para agradecer su trabajo a Lourdes y Katy, y a todas aquellas personas que participaron en la organización del evento . Gracias a vuestra dedicación y a vuestro tiempo este encuentro no sólo fue posible, sino que resultó ser una experiencia inolvidable para los que tuvimos la suerte de asistir. Ahora, todas las miras están puestas en Córdoba y seguro que superará las expectativas.

Lo que me traje de esas horas compartidas con los asistentes al último encuentro de EyL es algo complejo de describir. Tan diversos que somos y al mismo tiempo tan unidos por la misma pasión: la de inventar otros mundos u otras realidades, escribir libros y acercarnos a un público lector que no faltó a la cita para conocer a nuestros amados “hijos”.

Últimas adquisiciones para mi biblioteca y las que vendrán…

Y no metí más criaturas en mi mochila porque en la tienda no vendían tarjetas con horas para leer, como las tarjetas regalo pero canjeables por minutos libres y tranquilos para la lectura. ¿Os imagináis el exitazo que tendrían? ¡Ojalá existieran! Ahora estoy apunto de terminar dos de ellos y de otro lo tengo a la mitad, así que tampoco me voy a quejar mucho… En cuanto pueda publicaré un post comentando estas últimas lecturas y mi idea es seguir haciéndolo en el futuro con los libros que vaya leyendo.

Si esta entrada te ha sabido a poco es porque te falta su otra mitad. Pero no te preocupes, sólo tienes que ir al último post de la semana pasada, Encuentro de Escritores y lectores (I Parte).

Que tengáis muy felices lecturas y hasta pronto. ¡Nos leemos!

DIARIO DE MAMI, VIDA DE ESCRITORA

Encuentro de Escritores y Lectores (9 de febrero, 2019) I Parte

Banner de mi primer evento como escritora novel…


No podía dejar pasar la ocasión de dedicar una entrada a mi primera participación en un evento literario, la experiencia más importante que he vivido en mi recién emprendido camino por este mundo de las letras.

Como contar toda jornada en una sola entrada puede ser muy largo me ha parecido mejor dividir el artículo en dos partes; la primera, que es este post, corresponde a las tres mesas de la mañana y la segunda (que publicaré la próxima semana) a las tres mesas que participaron por la tarde.

El pasado 9 de febrero tuvo lugar el II Encuentro de Escritores y Lectores, organizado por el grupo de Facebook del mismo nombre. Para explicar cómo llegué hasta allí, tengo que remontarme al mes de noviembre, Lourdes Tello, una de las fundadoras del grupo, me llamó para animarme a que me apuntara. Tras superar mis dudas, así lo hice. No puedo estarle más agradecida por ello. Y sin más preámbulos, paso a relataros mi experiencia.

Sábado 9, 8 a.m. Ups! Desperté con una mala noticia en mi móvil. Una de las escritoras y compañera de mesa me avisaba de que estaba enferma y no podía asistir. Días antes habíamos estado escribiéndonos y compartiendo nuestra ilusión por conocernos personalmente, pero por desgracia no fue posible. Sonia, estoy segura de que lo solucionaremos pronto, que las dos vivimos en Madrid.

Me arreglé rápidamente y cogí a mis “bebés”, que junto con los marcapáginas y mi bolígrafo para firmar, había dejado cuidadosamente preparados la noche anterior.

Alcobendas, 10:30 a.m. Llegué al lugar indicado, un espacio multicultural denominado Est_Art. Podríamos describirlo como una gran nave dividida en dos amplias salas repletas de obras de arte. Crucé la primera hasta la siguiente, donde se desarrollaba el evento, a tiempo para ver la primera mesa, formada por los organizadores: Lourdes Tello, Kathy Molina, Irene Sánchez, Magda Jimenez, Isabel Edrielle y José Luis Pastor. Recogí mi acreditación y una bolsita de bienvenida (¡qué bien vino a esa cápsula de café!) y dejé mis libros en la tienda junto con los de mis compañeros.

Qué difícil elegir entre tantos libros buenos…

Estábamos allí reunidos más de cincuenta escritores venidos de todas partes de España, organizados en seis mesas denominadas según distintos movimientos artísticos.

Pedazo de cartel

Después de la bienvenida le tocaba el turno de la mesa Arte Pop. Entre los ponentes estaba Cristina Martín, presentando su primera novela, Tú también puedes volar; un romance juvenil, en el que una de las protagonistas es discapacitada, al igual que Cristina. Ella es una inspiración y un ejemplo de lo que se puede conseguir cuando uno cree en sus sueños y no se rinde ante las dificultades. Junto a ella, se encontraba su editora y también escritora, Lizzie Quintas (Meiga Ediciones), Aida Aguado, Sarah Wall, Esther Mor, Irina Cristina, Juan Morales y Angar Mathor.

A continuación era el turno de mi mesa, Arte Urbano. ¡Qué nervios! Todo un honor y un placer para mí compartir mesa con Daniel Segura, Javier Piña, Eduardo Guibelalde, Daniel Hermosel, Andrea Jones, Cix Valak y Bea Melworren.

Más feliz que un regaliz con mis compis de mesa

Entre mis compañeros, todo un personaje: Cix Valak; envuelto en fantasía y misterio (con una capa negra el rostro cubierto). De todas las aportaciones que se hicieron mencionaré dos. La primera, el concepto del “escritor jardinero”, que describe al tipo de escritor que utiliza tanto mapa como brújula, que va sembrando a lo largo de la historia y deja que acontecimientos y personajes crezcan y se desarrollen dentro de un marco previamente esbozado. Y la segunda, una interesante propuesta sobre un tipo de fuente más adecuado para los lectores disléxicos (Opendyslexic), disponible para las autopublicaciones en Amazon.

Una vez que finalizó nuestro turno, Marta, una mami lectora, se acercó a mí con Diario de Mami en mano, para pedirme que se lo dedicara. Como os podéis imaginar, me hizo muchísima ilusión. A continuación me presentó a su marido que más tarde,… ¡mejor os lo revelo al final!

Con Marta

La tercera y última mesa antes del picoteo (Art Deco) era la de los poetas (Alberto Morate, Mar Sam Cam, Oscar Quiroga, Karmen RC, Sagrario G., Margarita Campos y Abner Vera, venido desde el mismísimo Perú). Para mí, escucharles recitar sus poemas fue otro de los momentos más bonitos del encuentro. Más tarde tuve la oportunidad de hablar con algunos de ellos sobre el potencial de los audiolibros en el campo de la poesía pues (en mi opinión) los versos resultan más hermosos en boca de sus autores que leídos silenciosamente sobre el papel.

Justo antes del descanso para comer tuvo lugar la entrega de premios por parte de las editoriales Suseya y Javisa a los ganadores del  concurso  de novela corta: Sarah Wall y Emi Negre (ahora es cuando os revelo que Emi es el marido de la mamá lectora a la que antes había dedicado mi libro).

Entrega del premio por editor de Suseya , José Luis Pastor, al ganador del concurso, Emi Negre
Y a la ganadora, Sarah Wall

Y hasta aquí os puedo contar por hoy…

Si queréis saber qué es un Pinic Hipster, cómo hacer amigos mientras haces cola para un perrito caliente y acabar declarándote una romántiK en un mini vídeo, y un montón de divertidas anécdotas con los ponentes de la tarde (que matan “literalmente” a las mil maravillas o describen escenas que hacen subir la temperatura aún en el invierno más gélido), no te pierdas la próxima semana la segunda parte del Encuentro de Escritores y Lectores.

Y hablando de románticas… ¡hoy es San Valentín! Si quieres conocer algunas cosas sobre mi lado mi lado más romántico, te recomiendo que leas mi entrada de la semana anterior: #retovalentines





DIARIO DE MAMI, VIDA DE ESCRITORA

Como en casa

Aquella esbelta escalerilla por la que el librero ascendía hacia las alturas del saber

Parece increíble que siga en el mismo sitio de siempre, mirando al bulevar de majestuosos árboles que atraviesa el barrio de este a oeste, como si no pudiese abandonar esa bella estampa. Todavía recuerdo cuando siendo niña, hace ya tres décadas, cualquier excusa era buena para acercarme hasta allí y cruzar el umbral de su estrecha puerta de cristal. Un bolígrafo o un cuaderno se podían comprar en otros sitios pero ninguno mejor que la librería, que un buen día, poco después de que yo naciera, se instaló en el barrio, para quedarse.

Los recuerdos que guardo de ella son escasos pero aún conservo en mi memoria ciertos detalles, como el del sobrio mostrador, todo de madera que, enmarcado entre estanterías, se alzaba frente a la entrada y, detrás del cual siempre había alguna persona “mayor” (aunque por aquel entonces, todos eran “mayores” para mí).

La librería era como un templo de baldas que, como las vidrieras de una catedral, se elevaban desde el suelo hasta el mismísimo techo, sosteniendo sobre ellas el peso del conocimiento. Resultaba imposible encontrar en ellas un solo hueco, pues estaban repletas de libros, a veces colocados en varias filas, que si mal no recuerdo, se clasificaban por editoriales. Yo iba directa hacia el rincón donde descansaban mis colecciones preferidas: la de Alfaguara (pues era muy fan de El Pequeño Vampiro y estaba atenta para que no me faltara ningún ejemplar de la colección), y las series azul y naranja de El Barco de Vapor. Menos mal que, con buen tino, las obras infantiles se encontraban a una altura accesible para su público mientras que los géneros del público adulto se localizaban en las alturas. Cuando el cliente no podía alcanzar el ejemplar objeto de su deseo, el librero echaba mano de una esbelta escalerilla por la que ascendía entre las baldas en su particular escalada por las distintas ramas del saber. La destreza con la que desempeñaba dicha tarea me resultaba fascinante.

Al cumplir trece años nos cambiamos de casa y nos mudamos a otro barrio. No nos fuimos lejos pero no regresé a la librería. Tiempo más tarde, amplió su espacio adquiriendo el establecimiento de al lado y, entonces, aquel local de viejuno aspecto, sufrió una transformación radical. Ironía de la vida, mientras todos los que la conocimos desde su origen hemos envejecido, ella está más joven y moderna que nunca.

Parece mentira que siga con vida y en el mismo lugar que la vio nacer pero lo que no deja de sorprenderme es que hoy mi libro me salude desde el escaparate, junto al último Premio Planeta, mientras en la calle, mis hijos lo señalan con emoción y yo sonrío recordando tiempos pasados.