OIDO COCINA

MINI MUFFINS DE AVENA Y ALGARROBA

muffins

Para aquellos que tenemos nivel de principiante en la cocina, lo mejor es empezar por recetas sencillas y resultonas. Si tienes niños, alguna celebración familiar o simplemente eres golos@ y quieres cuidar lo que coméis en casa (o en el trabajo y en el cole, ¡que también te las puedes llevar!), esta receta hará las delicias de los que le hinquen el diente. No lleva frutos secos ni gluten (intento evitar el harina de trigo en las recetas caseras), y se puede elaborar suprimiendo los lácteos y el huevo.

Necesitarás harina de avena, harina de algarroba, coco rallado, panela, huevos, mantequilla o margarina de soja, leche vegetal (en casa tenemos de soja y de avena), vainilla (en polo o líquida), levadura para repostería, pepitas de chocolate y aceite de girasol y bicarbonato. Afortunadamente todos estos ingredientes ya se encuentran en la mayoría de los supermercados. Por supuesto necesitaremos unos moldes para magdalenas (yo utilizo los de papel).

A continuación indico los pasos y las cantidades aproximadas, pues depende del gusto de cada uno, más o menos dulce o con más o menos sabor “achocolatado” o a coco.

El pistoletazo de salida lo damos precalentando el horno a 180ºC (con unos 10 minutos es suficiente).

Comenzamos echando unos 90-100 gr. de panela (o azúcar moreno de caña) en tu robot de cocina o en el vaso de tu batidora (ten cuidado de que el vaso sea lo suficientemente grande). Hace tiempo quedó desterrado el azúcar blanco de nuestra cocina. También se puede emplear azúcar de coco, pero yo no lo he probado todavía. Añadimos un huevo (puedes eliminarlo o usar dos) y batimos.

Seguidamente incorporamos entre 30-40 gramos de mantequilla (en caso de alergia a la PLV o si quieres evitar las grasas de origen animal puedes utilizar margarina, de soja o la tradicional). Es recomendable sacarla antes de la nevera para evitar que esté dura y se pegue a la batidora. Añadimos también unas cucharadas de coco rallado (unos 30 gr. aprox.) y una pizca de bicarbonato (esto me tiene intrigada, buscaré en internet en qué cambia este detalle la receta) y la vainilla al gusto (tengo un frasco de vainilla líquida que compré en Mercadona pero también venden botecitos con concentrado de aroma de vainilla o vainilla en vaina).

Una vez que lo tenemos todo bien batido, pasamos a las harinas: unos 75 gr. de avena y unos 25 de algarroba. La algarroba ha supuesto todo un descubrimiento para mí por resultar un perfecto sustituto del chocolate (mis hijos no notan la diferencia y a los adultos nos encanta). Además, con poca cantidad se consigue un tono muy oscuro y un sabor intenso. Para finalizar, echamos medio sobre de levadura en polvo. Batimos y comprobamos la dulzura de la mezcla (ahora es el momento de echar más panela si hace falta), y la textura o consistencia para evitar que quede demasiado sólido o líquido.

Si está demasiado sólido, luego no subirán bien y a la hora de comer resultará muy “mazacote” o “ladrillo”. En este caso, se arregla con leche (como Oli tiene intolerancia a la proteína de la leche de vaca, uso vegetal). Le añadimos un chorro de la que tengamos (avena, soja o soja con sabor a vainilla), batimos y comprobamos de nuevo. Si por el contrario ha quedado demasiado líquido, tendremos que echar más harina, bien de avena o de algarroba, en función de si queremos un resultado más o menos oscuro y “achocolatado”.

Ya estamos en la recta final. Sólo queda añadir alguna “sorpresa” a la masa. En esta ocasión incorporé unas pepitas de chocolate (con moderación) pero si no hay alergias, se pueden echar nueces, avellanas u otros frutos secos, o incluso arándanos o lo que os guste.

Vertemos la masa en cada molde hasta la mitad para que al subir no se sobrepase. Yo (novata) llené los moldes primero y luego lo pasé mal para pasarlos a la bandeja del horno. Por eso os recomiendo encarecidamente dos cosas: 1) que saquéis la bandeja antes de poner el horno a precalentar (menos mal que esto no se me olvidó) y 2) que pongáis los moldes en la bandeja antes de rellenarlos (aunque todo tiene arreglo, “¿Para qué sufrir?”, clamaba Emma Thompson -interpretando a Beatriz- en Mucho ruido y pocas nueces).

Metéis el tesoro en el horno (a la altura de la mitad) a 180º C y esperáis entre 20 y 30 minutos a que se cuezan. Si algo he aprendido es que no todos los hornos calientan igual aunque la temperatura que indiques sea la misma (curioso, lo sé). Por eso, para evitar un susto final, es buena idea ponernos alguna alarma y, a partir de los 20 minutos, comprobar que un palillo largo sale limpio cuando pinchamos en el centro de un par de muffins. Cuando esto ocurra, ¡ya están listas! Podéis dejar el horno cerrado unos minutos pero no esperéis a que se enfríe con las muffins (o lo que sea dentro) porque se cocerán de más y luego quedarán duras. Las sacáis, dejáis que se enfríen y la guardáis; yo las conservo en un tupper, en un frasco de cristal o bien en bolsitas de plástico para alimentos y, si me las voy a llevar, las envuelvo en papel de aluminio.

¡Feliz desayuno, merienda o tentempié!

4 comentarios en “MINI MUFFINS DE AVENA Y ALGARROBA”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.