DIARIO DE MAMI

Con “p” de pizza

pizza slice
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Es viernes por la noche y, como todos los viernes, hay pizza casera para cenar. Todavía está cociéndose en el horno. Mejor tres minutos de más que de menos, que si no, queda la base poco hecha, y blandita no está tan buena (…)

Veinte minutos más tarde, estamos en el salón, dispuestos a hincarle el diente a nuestras deliciosas porciones de pizza.

—Mami, a Oli no le gusta la pizza—me recrimina Darío.

—¡Sí me gusta! —manifiesta el pequeño en su defensa.

—No, no te gusta. Mira, estás quitándolo todo.

Darío observa el plato de su hermano y señala con su dedo acusador las verduritas apartadas en el borde, al tiempo que da un buen mordisco al trozo de pizza que sujeta en la otra mano.

—Mami, Oli está quitando la cebolla, las aceitunas y el pimiento… ¡Cómete el pimiento, Oli! A ver, ¿por qué no te lo comes? Y no digas que no te gusta, porque si no lo has probado nunca, ¿cómo lo vas a saber?

—¡Mira, un dinosaurio! —responde Oli, saliéndose por la tangente, y engulle un “selecto” trozo de masa con tomate y dos pequeños granos de maíz.

—Oli no come verduras, Mami—deduce Darío, dispuesto a continuar con su charla instructiva sobre la dieta mediterránea—. El pimiento es una verdura, la cebolla también es verdura, pero el maíz no, Oli. ¡El maíz es un cereal!

—Muy bien, Darío. ¡Cuánto sabes, hijo!—digo yo, y le animo a seguir con su cena.

—Y la pizza es, la pizza es…—dice el pequeño Oli, preparando su alegato final—. Es… ¡¡pizza!!—concluye a pleno pulmón, resolviendo, de una vez por todas, la controversia.

Pues eso, simple y conciso: al pan, pan, y a la pizza

(Extracto de Diario de Mami)